viernes, abril 08, 2005

No me gusta la lluvia

By Lucre Arrías

Jo! Llueve de nuevo. No me gusta la lluvia. Todo se pone frío, gris.
No se quien puede disfrutar mojándose como aquellos dos. Saltan charcos, se mojan y se matan de risa. La gente cada día esta más loca.”
Así pensando pasaba el rato, detrás de su tercera taza de café.
Últimamente pasaba mucho tiempo en un pequeño café cerca de su casa. Esto ya le provocaba no dormir por las noches, lo tenía que dejar.
- A mi me gusta.
-¿Quien hablo? - dijo sorprendida sin saber muy bien de donde venia esa frase.
Miraba para todos lados, en ese momento no había nadie cerca. Solo el camarero, que leía el periódico detrás de la barra.

“Esta chica esta cada día que pasa esta peor”- pensó el camarero al levantar la vista y verla tan nerviosa como buscando algo o a alguien.
“Me debo estar volviendo loca, tengo que parar con el café me está alterando hasta hacer que escuche voces.”
-No, si me escuchaste y nítidamente.
- Don Manuel,¿ es usted el que me esta hablando? Pregunto al que estaba detrás de la barra.
El pobre esbozo una sonrisa con sus labios moviendo la cabeza diciendo que no.
“Esta pobre, desde el accidente está algo tocada, pero ya hace 2 años, es que nunca va a levantar cabeza” - No, mi hijita yo estoy leyendo, ¿quieres otro café?
No contestó, había vuelto a poner sus ojos en la lluvia.
-No te gusta la lluvia. ¿Porque?
-Pero bueno, ¿que broma es esta? – dijo y se levanto como saltando de la mesa.
Estaba nerviosa. Se dirigió al baño para lavarse la cara con agua fría.
Cuando regreso, ya no estaba sola. Compartía mesa con un joven.
Ella se quedo mirando y pensó -¿este quien es?
-Hola, encantado de verte de nuevo. Hace mucho tiempo que no nos encontrábamos.
- No quiero ser impertinente, pero quien mierda es usted.
-Con esas cosas no, con groserías no. Camarero por favor, una tila para la señorita y un café para mí.
-Yo no tomo té - Aquí que pasa, se aparece de la nada, me saludas como si nos conociéramos de toda la vida, y me pedís un té. Si me conocieras sabrias que lo odio. ¿Qué es esto? una imposición o me he topado con el loco de turno, lo que me faltaba.
-Te conozco más de lo que crees. Nos conocemos desde que naciste. El té lo vas a tomar porque te hará bien, para calmarte y no insultes que loco no soy. Hablemos. Sentate.
- Mire señor, esta bien, no quiero ser grosera pero quiero estar sola, así que si no le importa tómese el café en otra mesa.
-¿Más sola? llevas dos años aislada del mundo. Tanto te cuesta volver a relacionarte.
El comentario calo hondo. Se sintió invadida.
¿Que pasaba? ¿Quién era? Vencida, se dejo caer en la silla frente a la ventana.
-Muchas preguntas a la vez. Veamos por partes. Me conoces bien, lo que pasa es que me has ocultado mucho tiempo o mejor dicho negado. Quizás te sorprendas un poco más pero si no te acuerdas de mi, tendré que decirte yo quien soy.
-Venga, mire odio la lluvia y llueve, no me gusta los interrogantes así que, quien es Ud?
-Soy vos.
La risa estallo en sus pulmones, de donde habría salido este pirado, estaba peor que ella. Las secuelas de lo sucedido eran profundas en su vida, pero nunca creyó necesitar ayuda externa para sobreponerse, se había aislado de tal forma que su realidad, sencillamente la cambio radicalmente con esas mentiras piadosas que todos se cuentan.
-Exacto, cerraste las compuertas a la realidad y vos misma desapareciste en lo que creaste. Ya no eres lo que eras y como consecuencia inmediata nada es verdad.
Cuando dejo de reírse, se había relajado, el pobre estaba volando y ella no podía hacer nada. Mejor le seguí el juego. Estaba peor que ella.
-No es un juego.
-Pero bueno, también lees lo que pienso.
-No, pero si soy vos, no crees que lo que pensas también lo hago yo al unísono. Somos uno, aunque ahora estemos separados, a veces nada es lo que se ve. Es otro medio de comunicación con vos misma. Se diría que soy tu, "Yo interno" o si lo queres decir de otra manera soy tu conciencia corporeizada.
- Mi conciencia es un hombre. Venga ya, no me tomes más el pelo.
- La conciencia es lo que uno quiere. En tu caso, me ves como un hombre pues es el reflejo de recuperar, tu anhelo por lo que perdiste en ese accidente. Se que fue duro despertarte una mañana y aceptar que él ya no estaba. Pero a veces la vida es así. La soledad, el aislamiento impuesto no es bueno, te bloquea, no queres ver tu realidad, no te queres ver a vos misma sola como estas, pero eso no solo abandonaste tu vida externa, también me abandonaste a mi, o sea a ti misma. No sabe todo lo que he tenido que currar para no terminar desapareciendo en la nada que creaste. Este es mi último recurso por sacarte adelante. Enfrentarte a mi, enfrentarte a ti misma y ve donde estas. Si yo logro ayudarte, te estas ayudando a vos.
-Ayuda, si la hubiera necesitado la hubiera buscado. Estoy fenómeno.
-¿Sí? Te parece normal que no te guste algo tan vivo como la lluvia, o ver como dos personas se ríen debajo de un paraguas saltando charcos. SI no recuerdo mal hace años eras capaz de levantarte un domingo de lluvia a las 7 de la mañana para encontrarte a desayunar en tu café preferido con él, mirando la lluvia detrás de las ventanas. Eso en que quedo.
Él ya no esta, pero tu si. El luto ya termino. Necesitas empezar a aprender de nuevo, a compartir tu existencia con la vida, debes poner todo tu corazón, toda tu fuerza, tu alma en ello.
El silencio reino, que verdad. Ya no le importaba quien fuera ni porque se sentó con ella. Simplemente se daba cuenta que sus palabras la reconfortaban un poco y decidió escuchar.
-Decime la verdad, ¿quién sos?
-¿Importa tanto? si no me crees que soy tu yo interno, tu conciencia, pensa que soy alguien que ha aparecido en tu vida, que te conoce y que quiere ayudar. Dale, salí allí, abrite, comenzá a quererte de nuevo, en la medida que aprendas a ser feliz nuevamente vas a reencontrarte con tu capacidad de saber compartir con todos las cosas más simples como es la amistad y el amor. Yo se que no es consuelo decir, que no sos la única que tiene problemas, todos lo tienen, pero debes darte cuenta que aunque te sientas sola, no lo estas, mucha gente cerca de ti y que ahora tu no ves, te estima, te quieren dar una mano y tu no les dejas. Pediles ayuda, la encontraras, no todos son indiferentes a lo que te paso.
-Bueno no es fácil, he estado mucho tiempo encerrada en mi dolor, no se como decir lo que siento.
-Trata. Bueno me voy.
-Ahora que la conversación avanza, ¿te vas?
-Debo irme, pero hay algo importante que debes entender antes. Si no queres que parta, es porque por primera vez en mucho tiempo te escuchas más allá de tu dolor. Si comenzaste, por poco que sea, es un empezar a algo positivo. Ves, no es tan difícil hablar de nuestras cosas. Compartí con los demás, se feliz.
Salí afuera y trata de compartir tu paraguas con alguien que no lo tenga y disfruta, anda antes que la lluvia se acabe, mira que no siempre llueve.
El desconocido, se levanto, se puso el chubasquero y salio por la puerta del local, sin hacer ruido como había aparecido. Ella lo vio perderse en el diluvio que caía. Se quedo mirando por la ventana. En el café todo estaba igual, no había ningún cliente, el camarero estaba dormido sobre el periódico.
Fuera seguía lloviendo.
Pasaron los minutos. Abrió el bolso, busco la agenda. Marco un número de teléfono.
-Consulta del Doctor Morales, buenos días.
-Quería una sita con el doctor, cuanto antes mejor, necesito ayuda urgentemente.

1 comentario:

Mauricio dijo...

este cuento estuvo muy bueno...